• Elimel Luna
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Ps. Elimel Luna Lizarazo

Es sorprendente para mi ver como, al asesorar a un gran número de personas durante los últimos años, la gran mayoría están siendo intimidados por los “monstruos” de su pasado. Algunos de estos son el resultado de las afirmaciones negativas de la primera infancia, pero otros aparecieron en la vida de las personas un poco más tarde.

 

De una u otra forma, estos monstruos han sido creados en nuestro cerebro inconsciente a partir de sensaciones y percepciones que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra existencia con base en nuestros auto-esquemas, y aunque estos “monstruos” han sido creados por la imaginación, suelen paralizar a las personas, impidiendo su normal desarrollo como seres humanos, resultando complejo convencerles de que James “Sulley” Sullivan y Michael “Mike” Wazowski1, no van a salir en las noches por la puerta del closet, provenientes de la fabrica de monstruos a invadir su cuarto para matarlos del susto.

Todo sería muy simple si estos no fueran más que imaginarios en el sentido estricto de la palabra. Pero el problema de fondo es que estos “personajes asustadores” del pasado, construidos por uno de los componentes de nuestros procesos psicológicos básicos (la percepción), con base en las palabras, gestos, acciones y enseñanzas de todo tipo que se han almacenado en nuestro cerebro no-consciente, es que son determinantes a la hora de mirar el futuro. Esto hace que sea muy importante deshacernos de ellos si queremos alcanzar nuestro desarrollo personal.

No piense el lector que esto es un invento mío. El profesor de psicología de la universidad de Harvard Daniel Schacter, especialista en memoria y neuropsicología, autor del libro “Los 7 pecados de la memoria” dice “…Intentamos entender cómo utilizamos la memoria para imaginar el futuro, lo que haremos en nuestra vida. Hasta el momento, solíamos pensar en la memoria como algo exclusivamente relacionado con el pasado, pero ahora, teniendo en cuenta nuestra investigación más reciente, cada vez nos interesa más el papel de la memoria como algo que nos permite pensar en el futuro, y esto es algo que estudiaremos mucho más en lo sucesivo.” (Daniel Schacter, 2008).

Te imaginas, nuestros recuerdos hacen que pensemos en una u otra dirección con respecto a como nos veremos a nosotros mismos en el futuro. Esto es sumamente importante, pues nos da luces al respecto de por qué algunas técnicas de motivación no funcionan con respecto al cambio de actitud en la persona. Podemos entender mejor el hecho de que hay que cambiar la manera de pensar, pero esto no se reduce a lo puramente cognitivo, se refiere al hecho de que debemos de trabajar adecuadamente las sensaciones, las percepciones y las emociones asociadas a nuestros recuerdos.

¿Cómo se infiltraron esos monstruos?

Un niño muy pequeño estaba en medio de la selva cuando de pronto se encontró con un león. El león le miro con ojos desafiantes y el niño le respondió con una mirada del mismo tipo. El león se acerco al niño y se puso a dar vueltas al rededor de éste. El niño hizo lo mismo. Al cabo de un tiempo el niño y el león se miraron. Oye, Dijo el niño, – ¿Me puedes llevar a mi casa sobre tu lomo? Y el león dijo, claro. Así que el niño se subió al lomo del león y juntos comenzaron a caminar hacia la aldea donde vivía el niño. Cuando se acercaron a los campos sembrados de la aldea, los hombres que estaban trabajando en la tierra vieron al niño subido en el león, gritaron de terror y corriendo fueron a ocultarse bajo los árboles. El niño dijo; – ¿Por qué corren? Y el león respondió, – Cuando lleguemos a tu casa te lo contaré. Así que el niño y el león siguieron por el camino hasta que llegaron a la casa del niño. El león abrió la puerta y entro. Cuando la familia del niño vio que él estaba subido encima un león gritaron de pavor y salieron todos de casa para esconderse lejos del león. Todos menos el padre del chico.

Así que el niño se bajo del león y le dijo al padre, – Papa, ¿por qué corren todos? Y el padre le dijo lleno de terror, – Porque estás subido encima de un león. El niño exclamo de pronto; – ¡Ah, es un león¡ ¡No sabía lo que era un león¡ ¿Así que tu eres el rey de la selva, ese animal al que todos temen? Y el león dijo, – Efectivamente. Ahora que sabes quién soy y lo que soy capaz de hacer, tú también me temerás por el resto de los días de tu vida. Y el león se fue por donde había venido, dejando al niño lleno de terror. Un niño que de pronto sintió haberse hecho mayor.

El miedo, es uno de estos monstruos que suelen paralizar la vida de las personas. Éste, como emoción básica primaria tiene una función y es preservar nuestra vida, pero sus mutaciones, que no son más que aprendizajes, nos pueden llevar por la senda de la frustración y el fracaso. Ésto queda claro en la fábula, el niño vio en el león un peligro solo cuando alguien le dijo lo que debería significar para su vida. De igual manera hay muchas cosas que nos han dicho, que han generado miedo inmanejable en algunas áreas de nuestra vida, causando estados de parálisis no-consciente al momento de querer avanzar en nuestros logros como seres humanos.

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